Porque creo en la piel
cambié tantas veces de forma,
primero fui largo y otras redondo
fui hasta Marte
y volví en tus respiros,
se evaporaron los apagones
y se excomulgaron mis pecados
cuando tu boca sentía
y la mía cerrada, se tragó estos años.
Porque creo en vos,
en cada gesto, en las vueltas
en tus placentas nutritivas
y la sangre obsoleta,
retorno a la inocencia
de tus palabras
y tus pantanos,
el barro se esconde en las raíces
de las flores mas bellas,
sé, de esa harina no he de beber
el agua suena en otro costal,
y el halo de soledad es mi paz
mi castigo y mi voz,
porque creo en tus manos de greda
traigo mi nudo en los bolsillos
y la cuerda al cuello,
esperando ver
tus tentadoras ramas ajenas.